JUNTOSLunes 26 de octubre, en la alianza Cambiemos y el Frente para la Victoria hay desconcierto, festeja Macri el segundo lugar, se lamenta Scioli de su ajustado triunfo.

Ya no importa el yerro de las consultoras, el desacierto de los analistas políticos, el fraude que no fue. Comenzó otra campaña y tanto Daniel Scioli como Macri irán por primera vez en la historia democrática del país a un balotaje, y para ello ambos miran con deseo el botín de Sergio Massa.

El cómo decide hacerlo cada uno, su estrategia discursiva, territorial y de acuerdos, lo dejamos para otro análisis, veamos antes el qué tienen que conseguir para llegar a la Casa Rosada.

El último domingo acudieron a las urnas 25.219.640 millones de argentinos, de los cuales 24.420.841 millones emitieron votos afirmativos, 596.029 lo hizo en blanco, 188.663 anuló y 15.108 fueron considerados impugnados.

El 36,86% optó por el FPV, el 34,33% por CAMBIEMOS y el 21,34% lo hizo por la alianza UNA.

¿Cuánto les falta?

Para alcanzar el 50% a Scioli le falta 13,14% y a Macri 15,67%.

Tengamos en cuenta que para la categoría presidente, un 1% representa 244.000 votos aproximadamente, lo que significa que cuando Scioli le sacó una diferencia a Macri de 2,53%, lo aventajó en un equivalente de 619.632 votos.

Por lo tanto, para llegar a la victoria, Scioli o Macri deberían llegar a tener 12.210.420, la mitad de los votos que se emitieron en las elecciones generales.

Para llegar al 50%, a Scioli que obtuvo 9.002.242, le faltarían 3.208.178 y a Macri que sacó 8.382.610, le faltarían 3.827.810.

¿Dónde están esos votos?

De las fuerzas políticas que quedaron fuera del balotaje, UNA se ubicó en tercer lugar con 5.211.705 votos, mientras que la suma de las alianzas del FIT, Progresitas y Compromiso Federal apenas alcanzó 1.824.284.
Si bien las estrategias no dejarán de lado a los votantes de ninguno de los candidatos presidenciales, por una cuestión de recursos y de tiempo, el principal objetivo será captar y convencer a los que eligieron a Sergio Massa.

En función de lo obtenido por la alianza UNA, a Scioli le alcanzaría para ganar con seducir aproximadamente al 62% de los votantes de Massa. De la misma forma, Macri necesitaría mucho más, casi el 73% de los votantes de ese espacio, lo cual a priori aparece como más complicado, ya que se trataría de una asimilación y sintonía casi total.

El desafío y la posibilidad de que alguno de los dos lo logre dependerá de la respuesta de algo que hasta hoy, es una incógnita: El voto massista es peronista antikirchnerista, ¿Es más peronista o más antikirchnerista?

El Voto en Blanco

Esto ocurrirá siempre y cuando la gente que vaya a votar el 22 de noviembre emita la misma cantidad de votos afirmativos y que cada candidato retenga cada uno de los votos que obtuvo anteriormente.

En escenarios de balotaje, el incentivo a votar es mayoritariamente negativo, de opción de “menos malo”, por eso la elección del vota en blanco toma otra relevancia, un ejemplo de ello es el temprano llamado del candidato a presidente del FIT, Nicolas del Caño, a abstenerse de votar por cualquiera de las dos alternativas.

Sin embargo, pese a ser una expresión válida, tiene un claro impacto en el resultado final de la elección, ya que beneficia directamente al que va primero. Veamos porqué. Suponiendo que en lugar de 24 millones de votos afirmativos, se emitieran 4 millones de votos en blanco o anulados, que en total queden 20 millones, entonces Scioli, repitiendo la performance de 9 millones de votos, solo le faltará menos de 1 millón para ganar, mientras que a Macri le faltarían 1.600.000 para imponerse.

Cada vez que decrezca el número de votos afirmativos, por abstención, impugnación o voto en blanco es un voto menos que necesita Scioli para llegar al 50%.

El juego está abierto y su resultado es, hoy, imprevisible. Esos resultados serán además determinantes respecto al modo en que se recompondrá el tablero político de los próximos años. ¿Qué más se le puede pedir a la democracia?

Fuente: Que Pasa Salta