5697d3d4ba977_660_360!Surgen las primeras fricciones entre Marcos Peña y Prat Gay. El ministro de Economía no se somete al liderazgo del jefe de Gabinete y arma su propia estrategia de medios.

Era previsible. Marcos Peña no es un especialista en economía y desde el anuncio mismo del gabinete, en el PRO se levantaban apuestas sobre hasta cuando Alfonso Prat Gay se sometería a las instrucciones del jefe de Gabinete.

La extensa conferencia de prensa que ayer brindó Prat Gay, plena de definiciones económicas –casi un programa de Gobierno- fue un mensaje directo del ministro al jefe de Gabinete.

Prat Gay había vivido con relativa molestia que Marcos Peña concediera una entrevista para tratar de meterse en la negociación con los fondos buitres, sin dar ninguna precisión técnica salvo que no había que «dramatizar» el tema y era necesario sacarlo del «melodrama nacionalista». En esa nota el jefe de Gabinete, dijo incluso que no había apuro por presentar una propuesta a los holdouts, algo que apenas 72 horas más tarde Prat gay desmintió de maneja tajante al anunciar anoche que en 15 días se hará una oferta.

El problema evidente es que Peña no conoce en su integralidad los tiempos y complejidades de la situación económica, acaso por una deliberada desinformación del ministro. Prat Gay necesita destrabar rápido el tema con los fondos buitres para poder tomar deuda a tasas razonables y así financiar la «gradualidad» del ajuste que anunció ayer, sin apelar a un incremento de la emisión y que así se le termine de espiralizar la inflación.

Pero no fue el único cortocircuito. El jefe de Gabinete también se tomó la atribución de opinar sobre algunos colaboradores del ministro y hasta envió a su vicejefe, el ex Farmacity, Mario Quintana, a Nueva York, en un viaje exploratorio de la negociación con los holdouts que ayer comenzó en serio con la reunión que el secretario de Finanzas, Luis Caputo, mantuvo con los acreedores en el despacho del mediador, Daniel Polack.

A Prat Gay le molestó que en las notas que dio a diarios, Marcos Peña se haya metido a opinar de la negociación con los fondos buitres.
El manejo de la estrategia mediática, como explicó LPO, es neurálgico para la construcción política de Marcos Peña, que desde el control de esa agenda busca marcar el paso de la política del PRO y del propio gabinete. Lo fue en el pasado y los es de manera amplificada en la actualidad.

“Entre ellos no hay ningún problema de fondo, salvo una cuestión de piel y la renuencia de Alfonso a pedirle permiso antes de hablar con los medios”, explicó a LPO una fuente del gabinete nacional.

De hecho, hoy Prat Gay continuó con su propia y potente agenda mediática y alardeó por Twitter de la enorme convocatoria a corresponsales extranjeros que consiguió.

Hasta ahora el jefe de Gabinete -que es junto a María Eugenia Vidal una de las dos personas de mayor relevancia para Mauricio Macri-, no había encontrado a ningún ministro que se permitiera disentir con sus instrucciones, salvo alguna que otra explosión pasajera de Patricia Bullrich.

Pero lo de Prat Gay es de otra categoría. El ministro de Economía alcanzó un volumen considerable por la exitosa salida del cepo y no es afecto a las charlas didácticas ni a pedir consejos sobre lo que entiende, maneja mejor que casi nadie.

Ayer lo que hizo fue dejarlo en claro. Tomó las riendas de la negociación con los buitres, dio definiciones de fondo sobre el programa económico para los próximos cuatro años y hasta se atrevió a definiciones políticas seguramente incómodas para Marcos Peña –siempre atento a suavizar los posicionamientos de centroderecha del macrismo-, como la referencia a “la grasa” que plantea al integración a las estructuras del Estado de militantes.

La incógnita es si esta tensión inicial irá escalando hasta convertirse en un problema político real para el Presidente o podrán administrarla.

Fuente: LPO