gCuestiones radicales o cuestiones de forma. 

Anoche se realizó nuevamente una reunión de Comité Provincial de la UCR de Salta. En las formas, la convocatoria fue de ese órgano, pero en los hechos, la reunión tuvo una vez más la característica de comité ampliado.

La experiencia previa, una reunión similar hace dos semanas, fue frustrante para muchos radicales interesados de sobremanera en cuál era el criterio acordado con el PRO para la cobertura de cargos nacionales en Salta, que le corresponde designar al nuevo gobierno nacional.

En esa reunión había inquietud, tal vez no por los interesados directos, sino por el temor que el PRO, un partido incipiente en Salta, se quede con los cargos o, lo que es peor, que decida el romerismo sobre ellos.

Según se comenta, en ese encuentro y ante el planteo frontal de los radicales, el Presidente del Comité Provincia les dijo: Antes de eso tengo algunas novedades para comentarles.

Tras ello, les habló de la discusión parlamentaria, de lo que dejó pendiente en el Senado Provincial, de lo que pretende en el Congreso Nacional y cuando era la hora de escuchar a los correligionarios, sonó el celular del presidente y tuvo que irse velozmente.

Los asistentes a esa reunión quedaron como futbolistas que esperan el corner en el último minuto de un partido de fútbol y justo antes del puntapié, suena el silbato final del árbitro.

La de anoche fue una reunión más calma. Con un temario concreto relacionado a la convocatoria a la Convención partidaria que se realizará en abril con la finalidad de tratar la reforma de la Carta Orgánica.

Demasiadas cuestiones de forma sirvieron para calmar a los radicales, amantes por excelencia de la estructura partidaria con formato republicano de tres poderes.

En un contexto de crisis económica y social, de despidos y ajustes, de escasa clarificación del rol de la UCR en relación al PRO en la alianza Cambiemos, hablar de convocar a una Convención para reducir el número de convencionales fue una anestesia perfecta.

Modernizar al partido para que no tenga similar cantidad de convencionales como de los diputados que tenía la provincia de Salta antes de 1986, parece ser la preocupación medular del comité provincial radical.

De todos modos, en ese propósito no tiene todo asegurado.

Algunos dirigentes que tienen la representación de los 44 mil afiliados en su carácter de convencionales, quieren que no se conforme el sistema desproporcionado de la Legislatura salteña, en el que vale lo mismo el voto de un convencional capitalino que el de un electo por una mínima cantidad de afiliados desde un departamento poco poblado.

En este cuadro no debiera sorprender que un partido como la UCR esté sumido en un debate por cuestiones de forma si se tiene en cuenta lo que declaró su presidente Miguel Nanni: “tanto colaboracionismo no sé si sirve, porque hoy no sé si soy oficialista o soy opositor”.

Fuente: FM Aries