«Desde que asumí no tuve un día de paz, ni en lo espiritual, ni en lo personal. Me tocó mostrar la realidad más dura y dolorosa» señaló Gustavo Sáenz.

En el último tramo del discurso, el gobernador Gustavo Sáenz se salió del libreto y se emocionó. «Desde que asumí no tuve un día de paz, ni en lo espiritual, ni en lo personal. me tocó mostrar la realidad más dura y dolorosa. La pobreza, hambre y muerte de niños inocentes que no eligen venir a este mundo», advirtió el mandatario salteño.

Y en esa línea agregó Gustavo Sáenz aseguró que, «desde que asumí no duermo, no descanso, les pido que me acompañen, que me ayuden, me fortalezcan».

Fuente: Que Pasa Salta