Provincial SP

La ministra política

La ministra de Asuntos Indígenas encaró la gestión de los últimos dos años de gobierno de Urtubey con la mira puesta en el trabajo en el territorio y un objetivo que parece utópico: analfabetismo cero.
Cuando habla de Urtubey, de Juan, como ella lo nombra, se le llenan los ojos de lágrimas, por momentos se quiebra y hace silencios que explicará más adelante en la charla con LA GACETA. Se acuerda de dolores antiguos y de la compañía que supo darle cuando se le vino el mundo abajo. “Esas cosas no se olvidan”, dice Edith Cruz en el escritorio de su despacho en el Ministerio de Asuntos Indígenas y Desarrollo Social.

Al frente de una de las carteras más complejas y sensibles del gobierno salteño, Cruz asumió en diciembre con una consigna simple: acelerar los tiempos de gestión para cumplir la mayor cantidad posible de objetivos en los dos años que le quedan al gobierno. “No es momento para tener paciencia”, dice que le dijo por teléfono Urtubey cuando la convocó. Fue el 2 de noviembre pasado, el Día de los Muertos, justo cuando ella volvía de visitar la tumba del padre de sus hijos y de una hija que perdió a los pocos meses de nacer. “Le pregunté por qué me había llamado a mí, que sabe que no tengo paciencia ni me callo nada, y me dijo que no hay tiempo para la paciencia”, cuenta, y enseguida agrega que el cargo no modificó demasiado lo que ya venía haciendo.

Militante desde la adolescencia, madre a los 15 años y con una historia que avanzó desde la pobreza extrema con el sueño peronista de la justicia social, Cruz es el único cuadro político en la nueva configuración de los ministerios de Urtubey que no proviene del ámbito privado ni la academia. Trabaja en la mesa chica y más fiel del gobernador desde 1996, cuando se sumó al equipo del por entonces secretario de gobierno de Juan Carlos Romero, y poco antes de que asumiera como diputado provincial. Desde entonces, su carrera política avanzó en paralelo a candidaturas en todas las internas del partido, sostenidas con listas propias y con el mismo equipo de colaboradores que ahora la acompaña en la gestión.

-Su nombramiento marca una diferencia dentro del gabinete, con uno de los pocos o quizá el único perfil político salido de las bases, sin vínculos con el sector privado ¿por qué cree que la convocó el gobernador?

-Creo que fui convocada porque tengo una mirada diferente, no ando con burocracia y hago lo que tengo que hacer. Y si no lo puedo resolver, voy a la persona que necesita y lo conecto con quien sí puede resolverlo.

-¿Qué se propone para estos dos años que le quedan por delante?

-El desafío es que cada hermano originario pueda escribir su nombre. Me propongo trabajar con la educación fuertemente, para terminar con la analfabetización de la gente. Por años, mientras trabajaba a cargo de la entrega de la ayuda social, cuando se entregan colchones, módulos alimentarios, o lo que haga falta, vas a las comunidades originarias y cuando hacés el registro de lo que entregás, las personas que reciben tienen que firmar. Muchos te acercan el dedo cuando les pedís la firma, para poner la marca, y eso es doloroso. Algunos no manejan el dinero, no saben lo que vale. Un hermano que fue hace algunos años a tratar a su hijo al Garrahan, viajó con todo pagado pero le dimos efectivo para que se moviera en Buenos Aires. Cuando llegó fue a un kiosco a comprar un jugo para el nene y pagó con todo lo que llevaba, que eran mil pesos, y le dieron 40 pesos de vuelto”, relata.

Con la mira puesta en ese objetivo de analfabetización cero, Cruz se declara trabajadora del territorio, convencida de que la política se hace acción cuando alcanza el tejido social, persona por persona. Explica lo que hace con historias, nombres y apellidos, recuerda a una nena que conoció en Misión Pérez, desnutrida, alimentándose a los dos años todavía con la leche materna. “La mamá no quería llevarla al médico, tenía miedo, quería que su esposo la autorizara”, recuerda y dice que cuando lograron convencerla para internar a la nena, le dejó su tarjeta personal para que la llame ante cualquier necesidad. “Me siento segura si todos tienen mi número para llamar cuando me necesiten”, cuenta. Sabe que lo van a hacer, antes o después, y tiene el teléfono abierto las 24 horas.

“Quizá no soy una profesional ni tengo un doctorado, pero a la hora del trabajo social hay que tener sensibilidad, ponerse en el lugar de cada persona, usar el sentido común”.

“Quiero trabajar directamente con la gente”, agrega, y dice que no cree en las grandes obras que nunca se terminan. “El presupuesto es el mismo del año pasado, que ahora también tiene a la Secretaría de Desarrollo Social y es la que más presencia va a tener en el territorio. Muchas secretarías terminaron el año y no ejecutaron todo el presupuesto. Yo voy a ejecutar hasta el último centavo, y todo va a ser para las necesidades de la gente”, resume.

Entre los planes que ya están en acción está el de un censo de todas las comunidades originarias, y que comenzó el mes pasado en Mosconi. “Vemos si tienen asignación, tipo de vivienda, discapacidades, acceso al agua. Con esa información vamos a trabajar mejor”, agrega. Los módulos alimentarios que se entregan a cada familia tienen 22 kilos de comida, que se reparten cada 45 días y Cruz quiere hacerlos mensuales.

-¿Cómo llegó a involucrarse con el trabajo con las comunidades?

-Empecé a conocerlos en 2008, en la primera emergencia en Santa Victoria Este, que me llevaron como Directora de Emergencias y Abordaje Territorial, era la primera vez que asumía como funcionaria. Cuando me convocó Urtubey para trabajar en el gobierno, pensé que iba a asistir a su secretaria, a servir café, llevar y traer papeles, pero me llamó para abordaje territorial, con el doctor Marinaro. Tenía muchas diferencias porque él venía como secretario de Salud de la gestión anterior y yo lo miraba con desconfianza. Me costó, nos peleamos mucho, pero cuando nos tocó la emergencia aprendimos y todo lo que sé lo aprendí de él.

-¿Qué sigue pendiente con las comunidades después de 10 años de gestión?

-En lo social, falta acercar todos los programas y trabajar en la identificación. En Santa Victoria encontramos una gran población de indocumentados. Desde mi área trabajamos con el Registro Civil y llevamos los primeros documentos a mucha gente. Eso fue impagable, el momento de entregar el documento y hacerlos visibles por primera vez para el Estado. Todavía hay muchos sin documentos, y hay que seguir trabajando.

-¿De qué manera se aborda la conflictividad que atraviesa a las comunidades respecto de temas centrales como el territorio, los desalojos y el avance de la frontera agrícola sobre sus hábitats?

-En estos años avanzamos mucho con la mediación de las partes en conflicto. Desde que apareció la figura del mediador, nos facilitó mucho el trabajo a muchísimas áreas, principalmente en el tema tierras, porque buscamos que ni el criollo ni el originario queden desprotegidos sino que el Estado los acompañe a los dos en su lucha y que lleguemos a acuerdos donde todos sean beneficiarios. Acercar posiciones lleva muchísimo tiempo, pero la postura del Ejecutivo provincial siempre ha sido la de la mediación y que todas las partes sean beneficiadas. Lamentablemente hay casos donde algunos pocos terratenientes tienen la posesión de las tierras y adentro hay personas. Lo que tratamos entonces es buscar el diálogo y la mediación, porque si hay una situación dominial, las personas que están dentro no deben ser vulneradas y hay que coordinar acuerdos para que no haya problemas ni coerciones. Es un camino largo que no creo que terminemos de solucionar hasta 2019.

-Tiene poco tiempo, son apenas dos años ¿cree que va a poder hacer todo lo que se propone?

-Quizá no soy una profesional ni tengo un doctorado, pero a la hora del trabajo social hay que tener sensibilidad, ponerse en el lugar de cada persona, usar el sentido común. Si tenemos eso podemos hacer un montón. Quiero que todo sea transparente, el sistema de asistencia, tener rendido todo lo que recibamos, cada año terminar bien, no deber nada, ni tener excusas con nadie. Son dos años cortos, llegué medio tarde, pero en estos dos años quisiera lograr la alfabetización, que todos puedan escribir su nombre y número de documento. También solucionar el tema del agua, que todos accedan a los planes sociales.

-¿Cómo trabaja la cuestión cultural en el abordaje de las problemáticas?

-La manera es no intentar cambiar la cultura de nadie, porque cada uno tiene la suya y se ha desarrollado en su lugar con su cultura. Quiero aprender esas culturas y trabajar con ellos, no ir a imponer, sino armar un plan de trabajo sin alterar cómo ellos son. Es difícil, pero no imposible. También lograr que se entienda que las leyes son para todos, y es un desafío hacerles conocer las obligaciones y los derechos. Eso nos va a costar hasta pelearnos, pero creo que vamos a lograrlo.

-¿Tiene aspiraciones para después de 2019? 

-Soy una militante partidaria. Siempre tuve intenciones y participé en todas las internas partidarias, siempre dentro del peronismo desde el 2001 y siempre con lista propia. Esta es la primera vez que salí acompañando a Godoy, pero no creo en los arreglos.

-¿Cómo lo ve a Urtubey en este momento político, donde se le critica su cercanía al gobierno nacional y una mayor distancia con la oposición?

-Nadie puede dudar de mi cariño y el amor que le tengo. Me acompañó en los momentos más difíciles de mi familia. Los que dicen que ahora está con Macri, la verdad es que no es eso. Nadie quiere volver a vivir lo del 2001, ni ver presidentes que se van en helicópteros. La sabiduría y todo lo que le está poniendo es para defender la democracia y la gobernabilidad de quien ha ganado porque la gente lo votó y no poner palos en la rueda porque eso significa hacerle daño al ciudadano. Estar de acuerdo con políticas del gobierno nacional no significa que seas de ese signo o hayas dejado de ser peronista. Al contrario, creo que es el mejor ejemplo que estamos dando los peronistas para colaborar con la gobernabilidad y se desencadene todo como corresponde. Juan tiene una carrera importante hacia adelante, pero estoy feliz porque lo veo muy feliz con esa compañera que ha encontrado.

Fuente: La Gaceta Salta

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