Provincial SP

David es candidato

Entre el congreso y la calle, Javier David lanza de lleno su candidatura a gobernador.

Sus reuniones con referentes territoriales del interior se intensificarán para dar musculatura a su candidatura: redistribución del poder político y desarrollo económico provincial son los ejes de sus charlas con intendentes. (Daniel Avalos)

Javier David transita ya una etapa clave para consolidar su candidatura a gobernador. En la misma deberá demostrar que es poseedor de fuerzas fuera de lo común para recorrer la provincia sin perder protagonismo en un congreso nacional que se consolidó como el principal teatro de operaciones de la política nacional; el lugar en donde todos los espacios políticos son blanco de millones de miradas que evalúan sus movimientos en medio de una crisis económica indisimulable.

Esa condición, sin embargo, no lo libra de la necesidad de recorrer la provincia si es que en serio desea llegar con chances a las elecciones del año próximo. Cada uno de esos ámbitos tiene sus lógicas, sus urgencias y hasta sus lenguajes políticos. Es cierto que Javier David podrá atribuir a las pésimas políticas nacionales que denuncia en el congreso para explicar las terribles consecuencias que las mismas poseen en Salta; pero finalmente las particularidades del todo nacional y la de la parte provincial, lo obligará a perfeccionar cierto rasgo políglota: las cadencias, las metáforas y los marcos de referencias serán de una forma en el parlamento; de otra en los medios locales cuando se dirija a miles de salteños de a pie; de otra en los barrios interesados por la situación de los baches, las plazas y los servicios; y de otra cuando hable con los jefes territoriales de la provincia quienes proviniendo del peronismo, suelen ser hombres y mujeres pragmáticos que rara vez compran ilusiones y siempre descreen de sólo las buenas intenciones.

Con los últimos, el actual diputado nacional ya mantuvo una veintena de reuniones. No fueron muy publicitadas y como muchos aspectos de la política actual, los relatos que de ellas se conocen están atravesadas por las faltas de certezas, las especulaciones y las hipótesis más variadas. Lo indudable, sin embargo, es que siendo Javier David un político que no cree en las batallas épicas y mucho menos en las derrotas heroicas, efectivamente va al encuentro de esos referentes territoriales del oficialismo que en esta provincia tiene a los intendentes como piezas fundamentales. Es lo obvio: el diputado sabe que su figura atraviesa al cien por ciento de los capitalinos, pero en el interior es poco conocido como el resto de los candidatos a gobernador – con la excepción de Alfredo Olmedo y Sergio Leavy en el norte provincial –  requiriendo así de esas figuras acostumbradas a llevar una candidatura a los rincones más periféricos de la provincia y otorgarle algún tipo de calor popular a la misma.

Algunos de esos jefes comunales relataron a quien escribe los razonamientos políticos del candidato quien les recuerda que el discurso anti K y amistoso con Macri que pronuncia Urtubey en los medios, se entiende en función de la estrategia que el mandatario despliega por sus aspiraciones nacionales y la opinión que anida en los grandes centros urbanos del país, aunque el mismo no se puede trasladar mecánicamente a una provincia en donde el presidente personaliza las desgracias comarcales y en donde la ex presidente goza de una aprobación elevada, tal como lo confirmó la excelente elección de Sergio Leavy en las legislativas pasadas cuando se presentó como la representación antropomórfica de Cristina en Salta.

El concepto no hace más que reforzar las características del propio David que los jefes comunales admiran: su respeto por los dos grandes jefes políticos de la provincia no impiden que el hombre desee caminar sólo. He allí la diferencia entre él y los otros candidatos que provienen del peronismo como Miguel Isa o Sergio Leavy. Estos últimos tienen en Urtubey o Cristina Kirchner una especie de profetas que reivindicando para ellos los cimientos de un proyecto político, tienen en los mencionados a las personas que prometen darle continuidad a los lineamientos fundamentales del mismo. Javier David no. Lo que dice en los medios se condice con lo que habla con los intendentes que, sin embargo, no saben si esa característica supone una ventaja o una desventaja de cara a la empresa que se propone. La duda también tiene sentido. Después de todo, los intendentes saben que en una provincia en donde el Poder suele estar casi privatizado, el favor político del “Don” provincial resulta importante para quien desea ganar una gobernación.

David no oculta el criterio de independencia, aunque tampoco se pavonea de ello. Por ello casi ni habla de aquellos tiempos en que le explicitó a Romero que su ciclo electoral estaba cerrado cuando éste intentó volver a la gobernación en el 2015; o su rechazo a la reforma previsional en diciembre pasado cuando Urtubey había comprometido a la Casa Rosada el voto de sus legisladores. El ex ministro de economía, en definitiva, no niega el respeto que siente por ambos personajes pero enfatiza sin complejos que lo deseable para la provincia depende del empuje de lo nuevo, aunque recuperando lo mejor de aquello que se quiere dejar atrás. Y lo lo deseable para Javier David según las fuentes consultadas, se resume en dos puntos claves: redistribución del poder político y desarrollo económico provincial.

Lo primero es fácil de verbalizar: acabar con un tipo de Poder concentrado en el entorno más inmediato de los gobernadores de turno para redistribuirlo entre el conjunto de la clase política y otros sectores de la sociedad civil con el objeto de diseñar y ejecutar de manera descentralizada los planes de gobierno. El legislador es diligente en aclarar que tal concentración de poder no se explica solo con valoraciones de tipo moral, sino también por las características propias de una provincia pobre en donde las penurias de empleos y hasta cierto subdesarrollo institucional desliza a que legisladores, intendentes y ciudadanos comunes esperen casi todo del Estado.

De allí la segunda de sus certezas: el desarrollo resulta crucial no sólo en términos económicos sino también políticos. La cuestión del desarrollo es más fácil de verbalizar aun. Y es que en lo central, cuando David habla de ello, se refiere a la clásica propuesta de diversificar la matriz productiva aprovechando los recursos naturales con los que cuenta la provincia. Todos los que aspiran a gobernar hablan de ese tipo de desarrollo, aunque por su formación de economista, David precisa algunas de las características que deben tener los emprendimientos que propone desarrollar en el futuro: capacidad para generar empleos que se sostengan en el tiempo, capacidad para generar cadenas de valor agregado y los aportes que los mismos deben hacer en materia de conocimientos aplicados a la producción.

Con ese discurso y esas propuestas, el diputado nacional se apresta a recorrer la provincia. Aspira a pasar del círculo de los intendentes, al de los legisladores, para luego saltar al de los referentes empresariales y académicos. Quienes lo conocen lo quieren, aunque por ahora muchos de ellos se preguntan si Javier David podrá dar a conocer sus ideas, si contará con el dinero necesario para campañas como la que se avecina y si esa campaña podrá dar a conocer al Javier David tal como ellos mismos lo conocen.

Fuente: Cuarto

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