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La hora de Alcira

“En la cultura aymara, dice, hay un precepto de convivencia: Ama sua (no seas ladrón), Ama Llulla (No seas mentiroso) y Ama Quella (No seas vago)” Alcira Figueroa

Mientras el diputado por Salta Juan Ameri protagonizaba una escena sexual con la pareja, delante de la pantalla de la computadora, en su casa, en plena sesión virtual de la Cámara, Alcira Figueroa, la antropóloga, feminista y especialista en políticas sociales con desarrollo sustentable que lo reemplazará en la banca, participaba por zoom como expositora de un conversatorio con mujeres sobre violencia de género en pandemia y producción de alimentos para la autonomía financiera. Más temprano, había armado un ramo de flores para que su compañero llevara al portal de la Memoria en la ciudad salteña de Orán, en recuerdo de su cuñado y su concuñada, víctimas del terrorismo de Estado durante la última dictadura militar: “Ella estaba embarazada cuando fue desaparecida en Bahía Blanca, así que creemos que tenemos un sobrino que aún no hemos encontrado”, cuenta Figueroa a Página/12, desde su casa en la localidad de Hipólito Yrigoyen, en el norte de la provincia de Salta. Este jueves por la mañana, estuvo ocupándose de una colecta para comprar insumos para el hospital local y preparó bolsones de comida con verduras de su huerta, y remedios caseros para fortalecer el sistema inmunológico y la tos, para repartir entre familias vecinas que están en aislamiento por contagio de coronavirus. De todo el revuelo que generó el escandalete de Ameri se enteró alrededor de las 20, cuando se desocupó del zoom y empezó a ver las llamadas que le habían entrado, y los mensajes que le decían que prendiera la tele: así se enteró que será próximamente diputada de la Nación.

Dice que el episodio de Ameri le dio “vergüenza ajena”. “Me parece un hecho repudiable, por la exposición pública de un acto de la intimidad, que no es para mostrar en una reunión en la que se debe guardar decoro”, opina. Le pareció “correcto que se haya repudiado” en forma generalizada y que el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa “tomara una rápida decisión: Fue una muy buena reacción”, evaluó, sobre la propuesta de suspenderlo, votada por unanimidad. Horas más tarde, Ameri

Este miércoles, 23 de septiembre, Día del Voto Femenino, Figueroa cumplió 61 años. Tiene una hija, que es concejal por el Partido de la Victoria en Salta, a quien crió sola, y le dio dos nietos. Con su actual pareja, “Mato”, exmilitante Montonero de Bahía Blanca, están juntos hace unos siete años pero se conocen “de toda la vida”. Nació en Yrigoyen pero se fue del pueblo a los 17 años y regresó hace cuatro. En su juventud militó en la Iglesia Católica, estudió Antropología en Jujuy, fue docente, trabajó en Tilcara, en favelas del sur de Brasil y en comunidades de base en Paraguay y Bolivia.

Ingresó a trabajar al INTA en 1995 y dos años más tarde fue designada como coordinadora del Programa Pro Huerta de la provincia, en la ciudad de Salta, hasta 2016 cuando con la llegada del macrismo al Gobierno “empecé a ser perseguida: me quitaron el cargo, el teléfono, la oficina, tuve que presentar un recurso de amparo y me tuve que ir. Me sacaron de la peor manera: fueron cuatro años terribles”, denuncia. Sigue perteneciendo al INTA pero el año pasado pidió una adscripción a la Universidad Nacional de Salta, a una cátedra de la Tecnicatura en Energía Solar. Ese es su trabajo formal, pero al mismo tiempo se reparte entre las colectas para el hospital, el armado de bolsones con las verduras que cosecha junto a su compañero –en esta época, zanahorias, tomates, remolacha, brócoli zapallitos, acelga, lechuga, todo tipo de especies–, el comedor comunitario que queda a la vuelta de su casa, adonde Mato instaló un horno ecológico que “pagó con su sueldo de jubilado” y las mujeres del barrio preparan pan y dan de comer a unos doscientos chicos y chicas de la zona. La futura diputada también prepara remedios caseros con plantas, fórmulas que aprendió de sus ancestras aymaras –“mi abuelita materna era aymara, de los valles profundos de Sucre, en Bolivia–, y de su contacto con comunidades guaraníes y mapuches de la región. “Tengo una mente abierta”, se define. Por sus saberes ancestrales y su trabajo con hierbas medicinales, en Facebook la han señalado como “bruja” para descalificarla. También la han tildado de “quilombera” por sumarse a reclamos comunitarios contra despidos de trabajadores del Tabacal Agroindustria, en Orán, principal empleador privado de la provincia, o para rechazar el trazado de una autopista en la zona, entre otras causas.

Además, Figueroa forma parte de la ONG Encuentro por la Memoria, la Verdad y la Justicia de Orán.

En una de las fotos que circuló en las última horas en redes sociales posa haciendo la V de la victoria delante de afiches de campaña del Frente de Todos, donde se ve al presidente Alberto Fernández, entonces candidato. En las elecciones de agosto cuenta que quiso postularse como diputada provincial por el Partido de la Victoria, pero su lista desapareció misteriosamente del juzgado electoral y no pudo presentarse.

A la Cámara de Diputados llegará porque en los comicios de 2017 fue la primera suplente de la lista del Partido de la Victoria: Ameri fue candidato en tercer término –no resultó electo—pero ligó la banca en diciembre de 2019 cuando Sergio Leavy, exintendente de Tartagal –y presidente del Partido de la Víctoria— fue elegido senador. Leavy renunció a su banca en la Cámara baja, pero debía ser reemplazado por Nora Giménez –segunda en aquella lista de 2017— quien a su vez también fue electa senadora nacional. De esta manera, Ameri se convirtió en honorable diputado de la Nación hasta completar el mandato de Leavy, en 2021. Ahora ese mandato lo terminará Figueroa.

–¿La sorprendió la renuncia de Ameri? –le preguntó este diario.

–De alguna manera yo presentía a comienzos de año que esto podía pasar de una u otra forma porque hubo mucho malestar en Salta contra él cuando asumió por las denuncias de acoso sexual en su contra. Hablamos con los dirigentes del partido para que lo corrieran pero como no había una denuncia penal nos dijeron que no podían hacer nada. Como no me pareció correcto, tomé distancia –dice Figueroa. Y agrega: “La sociedad nuestra es muy patriarcal, muy machista, yo misma he sufrido distintas situaciones de discriminación por ser mujer”.

Este viernes la llamó la dirigente kirchnerista Diana Conti “para acompañar el proceso” hasta que asuma en la banca. “También me llamaron diputadas del Frente de Todos mostrándome su apoyo”. Se sorprendió con la cantidad de mensajes en redes sociales que decían “Alcira al Congreso” y que saludaban su inminente llegada a Diputados, en contraste con el perfil de Ameri. “Eso me llenó de energía. Creo que las casualidades no existen y que todo esto pasó por algo”.

Si llegaba a la legislatura provincial quería impulsar la construcción de una escuela media en Yrigoyen, que de título de Técnico en Mecatrónica (Integración entre mecánica, programación y electrónica) para que se puedan formar les adolescentes locales –“tenemos un complejo agroindustrial en la zona y no hay especialistas en tecnología de punta”–, abrir la carrera de Antropología en Orán, que fue cerrada durante la última dictadura militar, y también Medicina –“la pandemia vino a mostrar que no tenemos recursos formados acá”–. Con esos proyectos, dice, llegará al Congreso.

-¿Está a favor de la despenalización del aborto?

–Las mujeres deben tener el derecho a decidir sobre sus cuerpos. Pero también es un tema de salud pública y de igualdad de oportunidades. El aborto está, ocurre, pero quien puede pagarlo, puede hacérselo de forma segura. En Salta tenemos un índice altísimo de niñas violadas. No se las puede forzar a ser madres. Es un derecho que puedan interrumpir esos embarazos. Y todo esto está íntimamente ligado a la educación sexual integral. En Salta no se cumple, se rechaza y hay una oposición férrea, en la que la Iglesia Católica influye. Mientras tanto, siguen los abortos clandestinos, los abusos sexuales. Las mujeres y niñas que necesitan abortar deben tener el acompañamiento del Estado.

Figueroa está convencida de este “es el tiempo de las mujeres, de la madre tierra, de la luna: creo fuertemente en esas cuestiones. En la cultura aymara, dice, hay un precepto de convivencia: “Ama sua (no seas ladrón), Ama Llulla (No seas mentiroso) y Ama Quella (No seas vago). Son principios del buen vivir. Siempre trato de practicarlo. Ahora, tendré la oportunidad, como diputada. Para mí es un honor y una gran responsabilidad esa banca”, dice. 

Fuente: Página 12

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