23-10-2011 CIUDAD// elecciones generales para presidente 2012 colegio Manuel Belgrano gente votando mirando lista foto Francisco Guillen

Benjamín Gebhard. Director de We Do Politics.

Scioli y la espiral del silencio. Una mirada sobre la segunda vuelta que viene

En la previa electoral, uno de los candidatos, sus voceros partidarios, los medios afines, independientes y críticos, y la gente en la calle habían asumido que el triunfo en primera vuelta era un hecho, o en el mejor de los casos para los opositores, un balotaje imposible de ganar.

Sin embargo, la política tiene esas cosas, como en el fútbol, que hacen que lo posible se vuela real, que pasen cosas que de pronto cambian todo, para algunos sorpresa, para otros algo lógico, lo cierto es que el escenario electoral dio un giro de 180°.

El que salió primero se lamentaba, el que salió segundo festejaba. Los que anteriormente habían hablado hasta el cansancio, ahora hacían silencio y las voces de los que estaban acallados no paraban de multiplicarse.

La efervescencia y la euforia del domingo a la noche y el lunes fueron imparables, por la incredulidad y por el nuevo panorama.

De un día para el otro, literalmente, el próximo presidente de la Argentina había cambiado, las afirmaciones se pronunciaron en forma indiscutible: El ganador del balotaje será Macri.

Lo curioso e interesante de analizar es que los días y semanas que precedieron a los comicios, los pronósticos indicaban que inclusive con balotaje, Macri no podría imponerse sobre Scioli, que tenía un rechazo muy grande en la sociedad y que eso se evidenciaba en el sostenimiento del que resultaba tercero, Sergio Massa. Inclusive se señalaba en los estudios de opinión a éste último como el único capaz de vencer en una hipotética segunda vuelta.

¿Pero qué cambió? ¿Por qué de pronto Macri ganará? ¿En que se sustentan los pronósticos? ¿Hay razones claras y objetivas?

Quien escribe cree que la elección, en términos de posibilidades y recursos de las dos partes, está abierta, y que lo que estamos viviendo es lo que Elisabeth Noelle-Neumann explica en su teoría de “La espiral del silencio”.

Según la autora, hay un permanente deseo de la persona por querer evitar a cualquier precio el aislamiento, y es la opinión pública la que aplica presión sobre el individuo ante la posibilidad de quedar marginado, ya que la sociedad en la que vive es su entorno, su vida y por ello necesita sentirse entre los buenos, pertenecer al grupo poderoso, influyente o victorioso.

Es por eso que las personas pueden llegar a traicionarse a sí mismas, para subirse al “carro ganador” (bandwagon) y no quedar afuera.

¿Qué pasó?

El clima de opinión depende de quién habla y de quien permanece en silencio. De quien monopoliza el discurso dominante y quien recorre la periferia. Entre la noche del #25O y el lunes y martes siguientes ocurrieron tres hechos o momentos que generaron este fenómeno a favor de CAMBIEMOS:

1. En primer lugar el impacto del resultado adverso para Scioli y favorable a Macri, la diferencia abultada resultó ser de apenas 2%;

2. en segundo lugar los discursos que dieron los dos candidatos en la noche del domingo;

3. y en tercer lugar el mensaje homogéneo de victoria opositora que dieron los medios de comunicación.

Esto es lo que construyó y posibilitó que la opinión que recibía apoyo explícito pareciera más fuerte de lo que realmente es y la otra opinión más débil. Un punto de vista se impuso y logró dominar la escena pública y el otro desapareció. Mientras Macri y los candidatos de su espacio recorrían los medios con mensajes de triunfalistas y positivos, Scioli y el FPV apenas dieron excusas y permanecieron en silencio.

Se activa el miedo al aislamiento de aquellos que nunca estuvieron a favor de Macri y se pone en marcha el “espiral del silencio”.

El desafío

El principal reto que tiene Daniel Scioli y el FPV es lograr escapar, romper ese espiral que dice que ya perdió y volver a transmitir confianza y retomar la iniciativa política.

Si no lo logra, de nada servirá la aplicación de su nueva estrategia comunicacional.

Si lo logra, con fe y esperanza, lo que viene será un escenario de hipercompetitividad en donde ganará quien mejor interprete la melodía del inestable y cambiante electorado argentino.

Fuente: Que Pasa Salta